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domingo, 3 de marzo de 2013

Aspectos Educativos En La Nueva España

Tras la caída de Tenochtitlan, los sacerdotes franciscanos comenzaron sus labores evangelizadoras y educativas. Gracias a las instituciones que fundaron, los nobles mexicas que sobrevivieron a la guerra pudieron ingresar al Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco -mismo que fue fundado en 1523- para ser cristianizados y preparados para dirigir a sus pueblos o ingresar al sacerdocio.
Los nobles indígenas aprendieron latín y español y pudieron preparar un herbario que asombró a los médicos del Viejo Mundo y auxiliaron a fray Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de Nueva España. Por desgracia, este colegio fue combatido y terminó perdiendo sus ambiciones para transformarse en una institución menor.
El afán educativo no sólo corrió por cuenta de los frailes, pues las autoridades virreinales -ante el problema social que presentaba la gente de color- también crearon instituciones educativas, tal es el caso del virrey Antonio de Mendoza, quien fundó el Colegio de Letrán para acoger a los mestizos semiabandonados de la capital novohispana y los pueblos cercanos.
Tras el descubrimiento y posterior descubrimiento de América hubo distintos tipos de instituciones donde se atendía la educación de los naturales, como escuelas elementales, colegios de niños nobles, centros interracionales,internados interclasicistas,colegios de enseñanza media, centros de educación femenina, y casas de recogimiento en  sus principios se llevó a cabo  en  la calle, patios y atrios de las iglesias , debido a que no se disponía de lugares y espacio en donde realizar tareas de docencia, esto los llevo a una educación mixta, pero poco después se diferenció su formación tanto masculina como femenina.
Las escuelas durante la época colonial, estuvieron en manos de la iglesia y se edificaron a un lado de los templos católicos, los jesuitas, agustinos y dominicos fueron las órdenes religiosas que llegaron a la Nueva España a inicios del siglo XVI, su propósito era la evangelización de los habitantes de las indias a la religión católica y la enseñanza, así como cómo lo había ordenado el rey de España, y para ello asignó dinero y hombres para su educación Estas órdenes se encauzaron a la tarea educativa, fundando colegios como:
El Colegio de San Pedro y San Pablo, que se constituyó en el más importante centro de formación intelectual. Se consideró una institución de tipo mixta al comprender dos áreas: la filosófica, que englobaba la gramática, la dialéctica y la retórica; y la científica que comprendía aritmética, geometría, astronomía y física.
Otro importante colegio del mismo tronco jesuita fue prácticamente de becarios; y se enfocaba a las Artes Liberales, al Área de Disciplinas Filosóficas, así como a teología y Sagradas Escrituras .Estuvo ubicado en la calle de Mesones. Se conoció como Colegio de San Gregorio
.El Colegio de San Bernardo fue parte de una serie de colegios jesuitas para alumnos del interior del virreinato y de la Ciudad de México. En sus aulas se impartían: cuatro cátedras de gramática, una de retórica, tres de artes y una de teología. De esa serie de colegios, el de San Ildefonso fue el más importante y el más completo por cuanto era un colegio-seminario. En él se impartieron las cátedras de teología escolástica, teología dogmática, cánones, filosofía, artes, física, metafísica y retórica, además de dibujo, pintura y arquitectura
.El Colegio de Porta Coeli, de la orden de los Dominicos fue también básicamente para becarios. Debido a la influencia de sus fundadores, los estudiantes que se formaron como sacerdotes, se centraron prácticamente en las artes liberales, filosofía y teología. Otro importante aspecto en el proceso de educación superior en la capital del Virreinato de la Nueva España fue la labor de la Agustina, con dos Colegios en donde se enseñaban las artes liberales y se la preparaban a los futuros obispos y arzobispos.
En 1536, con sesenta estudiantes en un inicio, se funda el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco hallado del convento de los franciscanos, en lo que es hoy la capital de México. Bajo la dirección de religiosos, se enseñaba lectura, escritura, gramática latina, retórica, filosofía, música y medicina mexicana, con maestros como García de Cisneros franciscano y primer provincial de México; fray Juan Focher, doctor en leyes y fray Juan de Gaona de la Universidad de París.

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