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miércoles, 6 de marzo de 2013

TEORÍAS PEDAGÓGICAS


ETNOMETODOLOGÍA

       Durante la década de los años 1960-70, comenzaron y se extendieron diferentes críticas a la  metodología empleada, sobre todo en la sociología (Cicourel, 1964, Garfinkel, 1967). Estas críticas desafiaban varios de los presupuestos más familiares de esta disciplina, con resabios más bien positivistas, y acentuaban la idea de que la realidad social era algo construido, producido y vivido por sus miembros.
       Para poder comprender a fondo la naturaleza y proceso de este fenómeno, es decir, la parte activa que juegan los miembros de un grupo social en la estructuración y construcción de las modalidades de su vida diaria, se fue creando, poco a poco, una nueva metodología, llamada etnometodología, por ser algo elaborado por el grupo humano que vive unido, un etnos. También se desarrollaron, a partir de esta base, otras variedades del construccionismo, del análisis del discurso y de diferentes ramas interpretativas, que, en el fondo, reciben gran parte de su ideología de la fenomenología de Husserl (1962) y Schutz (1964).
       Pero la etnometodología ha sido la más radical y productiva orientación metodológica que ha especificado los procedimientos reales a través de los cuales se elabora y construye ese orden social: qué se realiza, bajo qué condiciones y con qué recursos. Esto ha constituido una práctica interpretativa: una constelación de procedimientos, condiciones y recursos a través de los cuales la realidad es aprehendida, entendida, organizada y llevada a la vida cotidiana.
       La etnometodología no se centra tanto en el qué de las realidades humanas cotidianas (qué se hace o deja de hacerse), sino en el cómo, es decir, en la modalidad de su ejecución, desenvolvimiento y realización, que puede ser en gran parte un proceso que se desarrolla bajo el umbral de la conciencia, una estructura subyacente que determina la realidad social (Holstein y Gubrium, 1994, 2000).
       De aquí, que la etnometodología sostenga que en las ciencias sociales todo es interpretación y que “nada habla por sí mismo”; que todo investigador cualitativo se enfrenta a un montón de impresiones, documentos y notas de campo que lo desafían a buscarle el sentido o los sentidos que puedan tener. Este “buscarle el sentido” constituye un auténtico “arte de interpretación”.
       De aquí, también, que este sentido pueda ser bastante diferente de acuerdo a la perspectiva étnica, de género, de cultura y demás aspectos identificatorios, tanto del grupo social estudiado como del investigador. Esto da pie a que se hable de una epistemología eurocéntrica, una epistemología afroasiática, una epistemología feminista, etc.; y, con ello, se fundamente lo que en la actualidad se considera una nueva sensibilidad postmodernista o postestructuralista.
       El corazón de la etnometodología está en la interpretación de las poliédricas y polifacéticas caras que puede tener una realidad humana, ya sea individual, familiar, social o, en general, de cualquier grupo humano. Ya Aristóteles había dicho que el ser no se da nunca a nadie en su totalidad, sino sólo según ciertos aspectos y categorías (Metafísica, Libro iv). ¿Cuál o cuáles de esos aspectos o caras, que tiene una realidad concreta, deberé ver o percibir, y cuál o cuáles de las categorías, de que dispone mi mente como investigador, deberé aplicar?  Aquí está la esencia de la investigación: en esta interpretación.
       Las realidades humanas, las de la vida cotidiana –que son las más ricas de contenido–, se manifiestan de muchas maneras: a través del comportamiento e interacción con otros miembros de su grupo, de gestos, de mímica, del habla y conversación, con el tono y timbre de voz, con el estilo lingüístico (simple y llano, irónico, agresivo, etc.) y de muchas otras formas. Todo esto necesita una esmerada atención a los finos detalles del lenguaje y la interacción para llegar a una adecuada interpretación. Para ello, hay que colocarlo y verlo todo en sus contextos específicos, de lugar, presencia o no de otras personas, intereses, creencias, valores, actitudes y cultura de la persona-actor, que son los que le dan un significado. No basta aplicar sistemas de normas o reglas preestablecidas (como lo son muchas tomadas de marcos teóricos): lo que es válido para un grupo puede, quizá, no serlo para otro. De acuerdo con la mayor o menor influencia de estos factores, una determinada conducta puede revelar vivencias, sentimientos o actitudes muy diferentes: puede revelar fraternidad, amor, resentimiento, recelo, asertividad, venganza, agresividad, franco odio, etc..
       ¿Cuál de ellas, o qué interpretación, será la más adecuada y acertada? Para lograrlo, no es suficiente preguntarle a la persona, por ejemplo, por medio de una entrevista, aunque ésta sea en profundidad, ya que el lenguaje sirve tanto para comunicar lo que pensamos como también para ocultarlo. Recordemos la cantidad de simulaciones, disfraces, fingimientos, engaños, dobleces e hipocresías que suelen usar los seres humanos en ciertas circunstancias. Por todo ello, la etnometodología no considera el lenguaje como algo neutro o como un instrumento sin más que describe la vida humana real, sino como un constitutivo de ese mundo humano o social, que revela, a su vez, la forma o modalidad en que la interacción produce ese orden o estilo social en que se da. No hay, en consecuencia, un lenguaje y una interacción, sino un lenguaje-en-interacción que posee una secuencia estructurante del contexto y su significado, lo cual diferencia la etnometodología del análisis del discurso (Heritage, 1984; Zimmerman, 1988). En efecto, el análisis del discurso, en su acepción general, ha sido blanco de muchos ataques de los etnometodólogos que lo acusan de ignorar los detalles situacionales de la vida cotidiana, al estilo y como la biología molecular ignora las estructuras reales que se dan en todo organismo biológico.
       Por todo ello, el medio técnico más apropiado en la etnometodología es la observación independiente o participativa, según el caso, con la grabación de audio y de vídeo para poder analizar las escenas repetidas veces y, quizá, para   corroborar su interpretación con una triangulación de jueces. Como dice el sabio refrán, cuatro ojos ven más que dos. Por otro lado, esta idea está hoy día apoyada también epistemológicamente con el principio de complementariedad  de los enfoques (ver Martínez, 1997, cap. 8).
       Evidentemente, como toda investigación, también la etnometodología trata de llegar a la construcción de estructuras del comportamiento humano, es decir, a sistemas explicativos que integren procesos y motivaciones, intencionales y funcionales, o patrones de conducta humana, individual o social, que nos dé una idea de la realidad que tenemos delante. Esta realidad puede ser muy única e irrepetible, propia sólo de ese grupo humano étnico o institucional, pues, como dice Geertz (1983), quizá, el conocimiento “es siempre e ineluctablemente local” (p. 4), pero pudiera ser también generalizable. Si es o no generalizable, lo dirán otros estudios o investigaciones comparativos con otros grupos.
       La etnometodología que Garfinkel (1988), verdadero fundador de esta orientación metodológica, ha tratado de desarrollar en los últimos tiempos, está muy poco orientada hacia las generalizaciones universalistas y trata de concentrarse en competencias altamente ubicadas en disciplinas específicas. El fin es especificar la esencia o el qué de las prácticas sociales dentro de dominios altamente circunscritos o especializados del conocimiento y de la acción.
       Sin embargo, esta orientación metodológica no pretende abordar las realidades humanas o sociales desde cero, sino que usa, con prudencia, los recursos que la sociedad en cuestión le ofrece. Así, el trabajo de interpretación estará influido por instrumentos interpretativos locales, como categorías reconocidas, vocabulario familiar, tareas organizativas, orientaciones profesionales, cultura grupal y otros marcos conceptuales que le asignan significado a los asuntos en consideración.
       En esto, los etnometodólogos se acercan mucho a la posición de Foucault (1988) cuando hace ver que el individuo no lo inventa todo, sino que “utiliza patrones que encuentra en su cultura y que son propuestos, sugeridos e impuestos sobre él por su cultura, su sociedad y su grupo social” (p. 11). Y añade que las instituciones locales –el asilo, el hospital, la cárcel, etc.– especifican las prácticas operativas ya sea en el lenguaje usado como en la construcción de experiencias vividas. Todo esto nos remite a lo que tanto trató Wittgenstein (1969) y que expresó en lo que llamó “formas de vida” y “juegos del lenguaje”.
       No obstante, la cultura ofrece sólo recursos para la interpretación, y nunca prohibiciones o mandatos y directivas absolutos. Siempre constataremos que el proceso natural de nuestra mente es dialéctico: un constante remolino de constituyente actividad de la realidad, un juego alternativo entre las miríadas de los “cómo” y los “qué”.
       La etnometodología ha examinado muchas facetas y aspectos de la vida humana y del orden social; así, ha sido aplicada con éxito a una gran variedad de tópicos, que incluyen problemas familiares, estudio del curso vital, trabajo social, violencia doméstica, enfermedades mentales, terapia familiar, problemas sociales y estudio de anomalías psicológicas o sociales (Holstein y Gubrium, 1994; Gubrium y Holstein, 2000).

TEORÍAS PEDAGÓGICAS


FENOMENOLOGÍA:

La fenomenología (del griego: φαινόμενoν: "apariencia", λογος: "estudio, tratado") es una parte o ciencia de la filosofía que estudia y analiza los fenómenos lanzados a la conciencia, es decir, las esencias de las cosas. Lo que vemos no es el objeto en sí mismo, sino cómo y cuándo es dado en los actos intencionales. El conocimiento de las esencias sólo es posible obviando todas las presunciones sobre la existencia de un mundo exterior y los aspectos sin esencia (subjetivos) de cómo el objeto es dado a nosotros. Este proceso fue denominado epoché por Edmund Husserl, el padre de la fenomenología y se le caracteriza por poner entre paréntesis la existencia de las cosas; es decir, va a las cosas mismas.
Husserl introduce más tarde el método de reducción fenomenológica para eliminar la existencia de objetos extramentales. Quería concentrarse en lo ideal, en la estructura esencial de la conciencia. Lo que queda después de esto es el ego transcendental que se opone al concreto ego empírico. Ahora con esta filosofía se estudian las estructuras esenciales que hay en la pura conciencia, el noemata y las relaciones entre ellos.
La fenomenología también es un método. A diferencia del método cartesiano que tomaba por "real" todo aquello que fuera primero dudado y luego pensado de manera "clara y distinta", el método fenomenológico toma por real todo aquello que es pensado de manera clara y distinta y puesto en perspectiva temporal. Así, hoy se habla de una psicología, una politología, una historiología fundamentadas explícitamente por el método fenomenológico y se trabaja en un desarrollo de las ciencias matemáticas y físicas, por poner algunos ejemplos.
La fenomenología es la ciencia que estudia la relación que hay entre los hechos (fenómenos) y el ámbito en que se hace presente esta realidad (siquismo, la conciencia). La conciencia es intencional, está lanzada al futuro. Es un "ir hacia" que busca, encuentra y sobrepasa lo encontrado.
La conciencia se mueve en tres tiempos (imaginación, sensación y memoria como futuro, presente y pasado). Los tiempos de conciencia se dan indisolublemente en estructura primando siempre el "ir hacia", la intención. En la conciencia, a diferencia del tiempo público que va desde el pasado hacia el futuro, puede estar en el pasado "recordando" algo mientras experimenta la sensación que le produce ese recuerdo. Recuerdo que no se presenta pasivamente sino que es evocado por una necesidad de futuro (intencionado).
El primado del futuro coloca a la conciencia frente al problema de la muerte (finitud), de tal manera que no hay acto en ella que en última instancia no esté relacionado.
La conciencia trabaja en estructura con el mundo, por lo cual hablar de un fenómeno es indisoluble de hablar de la conciencia y a la inversa; para hablar de la conciencia siempre tendremos que hacerlo con un fenómeno.
Entendemos por descripción fenomenológica a toda descripción que se haga de la conciencia referida a un fenómeno desde el punto de vista de la temporalidad.
La intención que pone conciencia en un acto, también se llama esencia y es el objeto de la reducción fenomenológica.


TEORÍAS PEDAGÓGICAS


TEORÍA DEL CONFLICTO
Teoría del conflicto, es como genéricamente se denomina a una serie de estudios e investigaciones diversas, no sistematizadas, y específicas sobre el conflicto social, en general desarrollados a partir de la década del 1950. La teoría del conflicto está íntimamente vinculada a la teoría de los juegos y a los estudios y escuelas sobre negociación.
Para Ralf Dahrendorf, el conflicto es un hecho social universal y necesario que se resuelve en el cambio social. La posición de Dahrendorf se puede trazar a Hobbes.

 

Antecedentes

Si bien la reflexión sobre "la guerra y la paz" ha sido una preocupación clásica del pensamiento humano, y desde antiguo, pensadores vinculados a la problemática del conflicto militar (la guerra) y más recientemente a la problemática de las revoluciones y el conflicto laboral (movimientos sociales), han estudiado con cierta profundidad las manifestaciones del conflicto social, a partir de la década de 1950 comienzan a aparecer una serie muy específica de estudios y teorías centrados en el conflicto social, como fenómeno genérico, más allá de sus manifestaciones específicas.

Los primeros estudios

Puede atribuirse el inicio de esta corriente a la publicación en 1954 del libro "The functions of Social Conflict", del norteamericano Lewis Coser.
La implicación principal de la teoría del conflicto es el reconocimiento de la "funcionalidad" de este. Si bien con anterioridad habían existido pensamientos de justificación moral del conflicto, tales como las de la Guerra santa (cristianismo e Islam), la “guerra justa” ( Vitoria), el derecho a la rebelión (Locke), la lucha de clases (Marx), es recién a partir de la teoría del conflicto que este último comienza a ser visto como una relación social con funciones positivas para la sociedad humana, en tanto y en cuanto se puedan mantener bajo control sus potencialidades destructivas y desintegradoras.
Antes de la aparición de la Teoría del Conflicto, el conflicto era visto básicamente como una patología social, o, en todo caso, el síntoma de una patología social. La sociedad perfecta era vista como una sociedad sin conflictos y todas las utopías sociales sostenían la necesidad de constituir un modelo de sociedad sin conflictos, de pura cooperación.[]
La Teoría del Conflicto re evalúa la connotación negativa tradicional y postula el conflicto social como un mecanismo -al menos potencialmente positivo- de innovación y cambio social. En sintonía con esa corriente, el educador norteamericano John Dewey expresaba que "el conflicto es el tábano del pensamiento".
Las teorías del Conflicto social buscan explicar, a partir de una percepción de la sociedad que requiere tanto orden e integración como innovación y cambio, las estrategias que se observan y/o se pueden seguir para lograr ambas necesidades sociales.
Una acepción central de las teorías del conflicto es que en una sociedad tanto los individuos como los grupos -no solo pero incluyendo las clases sociales- buscan maximizar sus beneficios -lo que inevitablemente produce cambio social- Ese cambio no necesariamente envuelve conflicto fisico sino que puede expresarse en confrontaciones verbales. Paradójicamente, ese conflicto y cambio busca lograr un orden a fin de mantener en forma estable esos beneficios. Lo anterior da origen a diversas estrategias y mecanismos tanto a fin de lograr ese cambio como de mantener las formas, ya sea existentes o emergentes. En otras palabras, el objeto de interés no es el origen o causas del conflicto sino las situaciones o maneras a través de las cuales ese conflicto se puede resolver a fin de lograr una solución estable y duradera.
Partiendo de la base que el conflicto es el factor principal del cambio social, que se expresa, por ejemplo, con la formación de grupos de presión y acción social, se busca estudiar como ese conflicto se integra socialmente, a través de pactos, ya sea acordados o impuestos, con el resto de los actores sociales, en cambio de estructuras, que, se supone, ocasionaran estabilidad social. Así, desde este punto de vista, el conflicto social se percibe como algo que, propiamente controlado o integrado, es esencial para el buen funcionamiento o estabilidad social.

TEORÍAS PEDAGÓGICAS


LA ESCUELA DE CHICAGO
La sociología de Chicago, se caracteriza por desarrollar una investigación de carácter empírico, que en su tiempo va a marcar un vuelco en el impacto que debe tener dicho tipo de investigación en la sociedad. Se separa de la investigación tradicional moralista y alejada de la realidad, e intenta producir conocimientos de un mayor valor científico, útiles para la toma de decisiones relacionados con la solución de problemas sociales concretos. Se trata de una sociología urbana, que desarrolla una serie impresionante de estudios, íntimamente ligados a problemas confrontados por la ciudad de Chicago, en una época en que la delincuencia y otras graves dificultades, hacen mella en una ciudad de un crecimiento desproporcionado, poblada por miles de inmigrantes venidos de todas partes del mundo. Este interés por investigar el fenómeno social urbano a partir de la observación participante del investigador, totalmente involucrado con el medio social donde se genera, va a ejercer una influencia significativa en el progreso de algunos métodos originales de investigación que la sociología contemporánea va a desarrollar. La Escuela de Chicago, promueve la utilización de procedimientos con fines científicos, como la utilización de documentos personales, la explotación de fuentes documentales diversas y el trabajo de campo sistemático como instrumentos para la interpretación de aspectos de la realidad social en la búsqueda de la aproximación científica. Cuando en la actualidad nos acercamos al paradigma interpretativo que orienta la perspectiva de investigación cualitativa, siempre es conveniente indagar donde están los orígenes de estas proposiciones epistemológicas. Es evidente que en la medida en se conozca mejor sus puntos de apoyo filosóficos e históricos, los métodos adquieren un sentido diferente sobre una base más sólida. Es por eso que al aproximarnos a algunos fundamentos ideológicos que influyeron en la Escuela de Chicago, como: El Pragmatismo (Dewey) y el Interaccionismo Simbólico (Mead y Blumer). El análisis de sus preceptos fundamentales sirve para hacernos comprender mejor las tendencias actuales que orientan la Etnosociología.
Morgan hacia 1850, realiza un estudio sobre los indios iroqueses en Estados Unidos. El interés por el estudio de estas sociedades, va a motorizar muchas iniciativas que impulsan el desarrollo de nuevas expectativas y visiones, sobre cómo enfrentar las interrogantes que presenta la interacción del investigador con el objeto de la investigación. Es importante destacar en este instante, que al hablar de etnología nos referimos al estudio sistemático de los hechos tal y como aparecen. Se trata de la búsqueda del fenómeno social para describirlo, interpretarlo y comprenderlo. Por otra parte la etnografía trata de percibir como los seres humanos interactúan en diferentes situaciones, ¿Por qué actúan? ¿Cómo lo hacen? La aproximación etnográfica, por ejemplo, permite estudiar de una manera cualitativa la forma como los seres humanos interactúan para construir la realidad. Esto a partir de etnométodos, los cuales se apoyan en el principio de considerar que los hechos sociales no son una realidad objetiva externa a nosotros. Ellos son realizaciones prácticas, construidas localmente y constituyen el producto de la actividad continua de los hombres, que ponen de manifiesto su forma de hacer las cosas, sus procedimientos, sus reglas de conducta y otras manifestaciones cotidianas. Es decir el individuo utiliza “etnométodos” gracias a los cuales organiza (construye) el cuadro social de sus acciones. Para el antropólogo Adam Kuper, (1988), la noción de Sociedad Primitiva que aparece entre los años 1860-1870, constituye en esos momentos, el objeto de estudio por excelencia de la antropología. La investigación sobre los orígenes físicos, lo material y lo cultural va a conducir al investigador de esa época a calificar de primitivo al hombre que vive en el arcaísmo tecnológico o cultural. Morgan (evolucionista) se ocupa de la reconstrucción hipotética y evolucionista de la sociedad primitiva como antítesis de la sociedad moderna.
Franz Boas, (1858-1942), junto con sus alumnos: (M. Mead, 1901-1978; R. Benedict 1887-1948; A. Kroeber, 1876-1960; R. Lowie, 1883-1957) proponen acentuar su visión antropológica sobre la base de una totalidad cultural, de una manera diferente a los británicos que orientan sus estudios desde una perspectiva social e institucional.
 A partir de este tipo de práctica metodológica, el investigador social comienza promover sistemáticamente su inmersión en la población estudiada. Su acción como observador participante le ubica en el centro del objeto de estudio y le aleja de las visiones omniscientes, proporcionándole una visión multidimensional de la realidad. Progresivamente el diario de la investigación, sus cuadernos de notas y las observaciones informales se convierten en elementos esenciales para el desarrollo de su trabajo. En un artículo sobre la ciudad, publicado en 1915 por Robert Ezra Park, citado por para entonces profesor de sociología en la Universidad de Chicago, escribía: Hasta aquí la antropología, la ciencia del hombre, se ha consagrado al estudio de los pueblos primitivos. Sin embargo, el hombre civilizado es un objeto de estudio también interesante, sin contar que es más fácil de observar y estudiar. Los métodos de observación utilizados por antropólogos como Boas y Lowie para estudiar la vida y las costumbres de los indios de América del Norte pueden ser aplicados de una manera aun más fructífera en los estudios de las costumbres, las creencias, las prácticas sociales y las concepciones generales de la vida que reina en los barrios de la Pequeña Italia o en los barrios bajos del lado norte de Chicago.

TEORÍAS PEDAGÓGICAS


TEORÍA DE SISTEMAS
La teoría de sistemas construida por Nicolas Luhmann parte de asumir la complejidad siempre creciente de las sociedades contemporáneas como una realidad insoslayable que pone contra la pared a las clásicas concepciones de la sociedad. Su pretensión es ambiciosa en el sentido de intentar elaborar una teoría general que no se limite a una teoría de la sociedad sino que tenga aplicación en otras esferas, aunque paralelamente, y como primer evidencia quizás de lo paradójico de su pensamiento, puede afirmarse que resigna inclinaciones totalizantes al incorporar la temporalidad, la contingencia y el caos (en oposición a la tendencia "natural" al equilibrio) como componentes intrínsecos de su teoría.
El núcleo de la teoría de Luhmann son las sociedades contemporáneas. Incorpora los avances recientes de las teorías de los sistemas para explicar la complejidad creciente de las sociedades modernas. Para Luhmann existen básicamente tres sistemas (vivos, psíquicos, sociales) que se diferencian por su propio tipo de operación y el modo en que reducen la complejidad. Para reducir la complejidad los sistemas utilizan la diferencia como principio orientador y principio de procesamiento de la información. La reducción de la complejidad se realiza a través de una estabilización interna/externa. Para sobrevivir un sistema debe establecer una relación concordante entre su propia complejidad con la del medio ambiente.
Los sistemas para Luhmann son cerrados sobre sí mismos, es decir, son autorreferentes y autopoieticos, en tanto son capaces de crear sus propias estructuras y componentes. Esta característica de los sistemas cuestionan la relación todo/parte para incluir una nueva diferenciación sistema/entorno. Por otra parte no existe como en Parsons jerarquía entre sistemas en función de las relaciones de control de uno sobre otro. La relación entre sistemas en Luhmann es contingente.
El fenómeno que observa Luhmann es la diferenciación progresiva de las sociedades a lo largo de su evolución temporal en diferentes subsistemas sociales (derecho, política, economía, educación, religión, etc.). Estas especializaciones son modos eficaces de reducir la complejidad y se caracterizan por ser todos ámbitos de comunicación. La sociedad engloba al conjunto de las comunicaciones. Este es un punto crítico en la teoría de Luhmann: la sociedad no está compuesta por individuos sino por comunicaciones. Los seres humanos son un sistema más y son el entorno del sistema social.
El evento comunicativo tiene tres momentos: información, participación, y comprensión. El cierre de cada evento comunicativo se da con el último paso. Este proceso constituye la operación que define al sistema social.
La autonomía de los sistemas presuponen una cooperación entre sistemas que les permitan una acomodación al entorno. Para explicar esta relación Luhmann incorpora el concepto "acomplamiento estructural", a partir del cual un sistema aumenta la irritabilidad del otro de forma tal que pueda llevarlo a una forma interna capaz de operar. El lenguaje sirve al acoplamiento estructural entre el sistema social y los sistemas de conciencia (sociedad e individuo). Incrementando su irritabilidad aísla al sistema de otras fuentes de irritabilidad.
A lo largo de este esbozo de la teoría de Luhmann pueden encontrarse varios puntos de encuentro y desencuentro con la teoría estructural funcionalista de Parsons. Ahora bien, en este intento comparativo debe realizarse un alto. La teoría de sistemas de Luhmann sólo es posible compararla con uno de los momentos de la teoría de Parsons, precisamente aquella última etapa parsoniana en donde vira de la concepción voluntarista de la acción a una concepción estratificada de los sistemas, en donde la estructura y sus componentes se vinculan en forma dinámica a través del concepto función. Aquel momento último de su teoría en donde la estructura del sistema constituye una categoría estática en virtud del escaso desarrollo de la teoría de la acción humana y no un observable. En este sentido, es sólo en este momento donde pueden establecerse algunos puntos de encuentro entre ambas teorías. En principio identifico las siguientes similitudes...
Partir del concepto de función para necesitar el concepto de sistema
Utilizar el concepto de sistema, en el caso de Parsons para estructurar, definir y explicar la acción humana, y en el caso de Luhmann para explicar la supervivencia.
El desdibujamiento del individuo como agente capaz de construir y modificar su propia historia. En el caso de Parsons el individuo pierde su creatividad y libertad a través del concepto de rol/status, acción regulada a partir de la introyección de las normas y valores y la doble contingencia, en el caso de Luhmann este desaparece por completo, proponiendo incluso resignar la noción de individuo recordando el carácter histórico del concepto nacido con la modernidad.
De algún modo la preocupación de Luhmann por la creciente complejidad del entorno y la necesidad de reducir y sintetizar esta complejidad a través de los sistemas, se monta sobre el concepto de diferenciación estructural de Parsons. Uno de las dos formas en la que Parsons concibe el cambio.
... y las siguientes rupturas
La existencia empírica de los sistemas en oposición a la conceptualización de los sistemas como categorías analíticas
1.    El carácter autorreferente y autopoietico de los sistemas sociales
2.    El establecimiento de la dicotomía sistema/entorno diferenciándose del todo/parte. En este sentido el establecimiento de la diferencia como el punto de partida para definir al sistema.
3.    El carácter contingente de las relaciones entre sistemas

TEORÍAS PEDAGÓGICAS


NEOMARXISMO
El término neomarxismo es una designación cronológica, pero responde a concretas determinaciones lógicas: el movimiento de renovación del marxismo que ha tenido lugar a mediados del s. XX. Aunque los representantes del movimiento han surgido en los más diversos países, su foco corresponde a una definida área geográfica: Europa central.
      El neomarxismo propiamente dicho sobreviene cronológicamente cuando las doctrinas de Marx se han afianzado como socialismo científico, recibiendo su expresión oficial en los programas comunistas que se desarrollan en la U.R.S.S. desde la revolución de 1917. El neomarxismo surge así con la intención de proponer una interpretación de la obra de Marx no condicionada a los dictados del aparato oficial, erigido a través del partido en intérprete autorizado de la misma. Este movimiento corre, pues, paralelo a la consolidación de las doctrinas de Marx en sistema rígido bajo la inspiración del partido como lo exigió Lenin y bajo la política cultural del régimen jerarquizado como lo estableció Stalin. Con la muerte de este último (1953) y con la denuncia de la dictadura personalista que caracterizó su mandato hecha por Kruschov (1956), los esfuerzos dispersos del movimiento salen a plena luz, tomando carta de naturaleza la tendencia agrupadora de muchas figuras que ofrecen profundas diversidades entre sí, pero que coinciden también en muchos rasgos. Esta tendencia genérica es la que propiamente merece el calificativo de neomarxista. En ella coinciden viejos disidentes desarticulados en la época del comunismo monolítico y jóvenes intelectuales que se dan a conocer en el ambiente de las tendencias policéntricás y liberalizadoras que vienen después.
      Sigue siendo pieza central de la corriente neomarxista el materialismo, pero paliando algunas de sus consecuencias -denunciadas por la historia y puestas de especial relieve al difundirse en los ambientes culturales europeos los intereses antropológicos y existenciales mediante el recurso a algunas ideas sobre la creatividad humana. Ya los mismos Marx y Engels se sintieron incómodos ante el problema de interpretar la historia y sus contenidos partiendo de una base rígidamente económica, y es precisamente en las oscilaciones de éstos donde se apoya el neomarxismo. La estructura material de la historia tuvo que ser ampliada por el propio Marx en contacto con la nueva fundamentación de la biología hecha por Darwin y con la interpretación positivista de la cultura. La fe en el economismo que traduce el prefacio a la Crítica de la economía política fue en parte minada por el propio Marx en la introducción que preparó para esa misma obra.
Rasgos concretos del movimiento.
a)    El neomarxismo implica un intento de vuelta a Marx, para darle una interpretación diversa de la oficial.
b)    Del conjunto de la obra. de Marx adquieren especial relieve para estos autores los escritos de la época de su juventud. Con la vuelta al Marx joven adquiere importancia la filosofía de Hegel.
c)    La vuelta al Marx joven significa colocar en primer plano los intereses antropológicos, bajo la forma de una filosofía humanista. Los neomarxistas hablan así de trasformar el sistema marxista para llegar a un «humanismo total». Las nociones de cosificación, alienación, subjetividad, persona, tienen así un gran relieve en la polémica entre estas dos corrientes del marxismo. La versión dogmática del marxismo tiende hacia el totalitarismo, y el totalitarismo «se opone a la realización total del hombre», ya que en él se vacía a los sujetos de su interioridad, de su conciencia y motivos personales, instrumentalizándoles al servicio ciego de una causa.
d)    El tema del hombre total es interpretado por los neomarxistas como la «autocreación del hombre» mediante la praxis. De esta forma la discusión se centra sobre las relaciones entre la infraestructura socioeconómica y las superestructuras culturales.
e)    En dos esferas incide fundamentalmente este subrayado de lo supraestructural: en la del arte y en la de la moral. La cuestión relativa al arte significa una toma de posiciones respecto al «realismo socialista». Entronizado como estética oficial del marxismo desde 1934, implica entender el arte como reflejo exacto de los cambios históricos hechos conciencia en la jerarquía inspirada del partido. La inteligencia tenía asignado el cometido de fabricar armas para la lucha en vistas al triunfo comunista: su ley era la disciplina y el servicio. Contra este concepto de la estética reacciona, p. ej., Lukács, no sin zigzagueos, postulando un «gran realismo», que, sin romper con Marx, tenga la vista puesta en el progreso y la libertad.
f)     Más importante si cabe y más significativo es el tema moral. De Marx se ha dicho que, con mentalidad de moralista, excluyó de su obra la moral. Frecuentemente se ha visto el socialismo científico incompatible con cualquier forma de tratado ético. Sin embargo, los mismos marxistas encontraron incómoda esta laguna y se apresuraron a intentar llenarla. El marxismo dogmático acudió para ello a procedimientos parecidos a los empleados en relación con la estética, es decir, por medio de dictados. Pero la moral así establecida forma parte del aparato totalitario, manifestándose como instrumento de represión, y evacuando el significado mismo de la dialéctica. El n. se caracteriza por acentuar los aspectos éticos dándoles un tono libertario y diciendo que ésa es la explicación adecuada de ideas fundamentales del propio Marx, aunque sólo implícitas en su obra (G. Della Volpe, Umanesimo positivo e emancipazione marxista, o. c. en bibl., 128). Su posición consiste, pues, en afirmar que, por debajo de las ideas económicas de Marx, hay un mensaje ético, un fundamento humanista, que es lo que le da su fuerza radical. En otras palabras, si cabe describir la posición del propio Marx como la afirmación de la identidad entre filosofía y economía, ética y ciencia, hombre e historia; el marxismo dogmático acentúa el momento económico y científico; mientras que el n. proclama, en cambio, la filosofía, la ética y el hombre frente a la economía y la ciencia.
g)    Las consecuencias prácticas de esta toma de posiciones son amplias. Así los neomarxistas sostienen que en el terreno político se impone hoy el policentrismo revolucionario; en el terreno social, la coexistencia, y en el cultural, el diálogo. El marxismo oficial ha denunciado estas tomas de posición como una capitulación; quienes las defienden afirman que se trata de una realista vuelta a Marx para revalidar sus tesis en las condiciones históricas del presente.
      3. Visión de conjunto. Un juicio valorativo sobre la corriente neomarxista, puede hacerse tanto desde el punto de vista político como del filosófico. Por lo que respecta a lo primero hay que señalar que si bien el neomarxismo ha tenido amplio eco en ambientes universitarios e intelectuales, no ha conseguido hasta ahora dar lugar a un movimiento político de envergadura o a una revisión de las posiciones de los partidos comunistas. Su influjo se ha mantenido en los ámbitos académicos, alcanzando todo lo más a grupos minoritarios o a movimientos de juventud cuya consistencia o posibilidad de incidir fuertemente en la acción política aún no ha sido demostrada.
      Desde la perspectiva filosófica el neomarxismo representa, como decíamos, un intento de renovar el marxismo poniéndolo en relación con ideas antropológicas provenientes tanto del antiguo pensamiento ilustrado como del moderno existencialismo. Ese intento puede a su vez ser juzgado o desde la perspectiva de la historia interna del pensamiento marxista y de las perspectivas sociológicas con él relacionados, o, más radicalmente, desde la perspectiva de la verdad filosófica sin más.


TEORÍAS PEDAGÓGICAS


EL FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL
Esta teoría, también denominada estructural-funcionalismo, afirma que para acceder al conocimiento de la realidad social, se debe partir de principios teóricos que Parsons denominó sistemas de referencia.
Los sujetos sociales construyen sistemas de relaciones interactivas que Parsons clasifica en tres tipos:
El sistema cultural, constituido por los patrones de conducta, símbolos, creencias, etc. Es el objeto de estudio de la antropología social.
El sistema de la personalidad , que se integra a partir de la apropiación individual, o internalización que el sujeto realiza de las normas sociales del grupo en el que interactúa.
El sistema social, considerado a partir de dos estructuras que lo determinan: la división social del trabajo y la estratificación social que, planteados así, integran el objeto de estudio de la sociología.
Recurriré a un ejemplo un poco burdo: el funcionalismo estructural concibe a la sociedad como un enorme casillero, con varios niveles (estratos sociales), y considera que los individuos ocupan, cada uno, necesariamente determinado sitio (status social) dentro de alguna casilla de esa enorme estructura. Sus actuaciones o papeles desempeñados dentro de ese status, se denominan roles del sujeto.
Cuando una sociedad ha sido capaz de establecer patrones conductuales que garantizan su equilibrio y supervivencia, se dice que se trata de una sociedad funcional.
Merton supone la existencia de dos alternativas: que los roles desempeñados por el sujeto sean voluntarios y reconocidos (manifiestos) o no deseados ni reconocidos (latentes).
En este último caso pueden presentarse, más tarde o más temprano, lo que Merton llama "disfunciones", es decir, comportamientos sociales que rompen con los patrones vigentes y que ponen en riesgo el equilibrio y la seguridad del grupo social.
Ante estas circunstancias, el sistema recurre al empleo de mecanismos de control que pueden de índole diversa, pues van desde las sanciones jurídicas, la presión de la opinión pública (controles externos), hasta la inducción de sentimientos de culpa, vergüenza (controles internos), etc.
Las críticas más frecuentes que se le han hecho al funcionalismo estructural son las que menciono a continuación.
·         Se trata de una teoría conservadora, pues considera que son funcionales los factores que preservan la existencia de un determinado sistema.
·         La consideración del cambio social como una situación anormal, limita grandemente a esta teoría, pues le impide explicarse dicho cambio.
·         El funcionalismo estructural no advierte la existencia de la estructura económica de la sociedad.