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viernes, 8 de marzo de 2013


SEXUALIDAD Y ADOLESCENCIA

En búsqueda de la identidad

La adolescencia, como toda etapa de crecimiento de la vida humana, esta signada por los cambios, las crisis y el paso a nuevos estados de vida. La sexualidad en esta etapa no escapa a todos estos sucesos.
No hay una sola manera de encarar la adolescencia, dependerá del criterio con que se la mire el aspecto que se resaltará.
Desde el punto de vista cronológico está delimitada, mas o menos, entre los doce y veinte años. Decimos mas o menos porque como todo proceso de un ser vivo es imposible encasillarlo en márgenes estáticos.
La pubertad, con la menarca, (la primera menstruación) en la mujer y las primeras poluciones nocturnas en el varón, marcan desde el punto de vista biológico el comienzo de la adolescencia.
Con el logro de la identidad personal (quien soy, hacia donde quiero ir, que quiero ser) está marcado desde el criterio sicológico de abordaje, el final de este período.
La definición de los roles es desde el punto de vista sociológico lo que define a la adolescencia, éstos, por supuesto dependen de la cultura en la que se vive, no hay roles determinados de nacimiento.
Por último hay un criterio que en la actualidad a perdido, por lo menos en la civilización occidental, la trascendencia que gozó en otros tiempos, el antropológico. Desde este punto de vista el ingreso a la adolescencia está marcado por ritos determinados por cada cultura.
Normalmente hablamos de los adolescentes como si se tratara de un grupo homogéneo, en realidad debemos hablar de etapas, cada una marcada por situaciones especiales que se manifestarán también en la sexualidad.
La primera etapa, llamada de aislamiento se da entre los 12 y 14 años. En el varón es la época de las barras, de la mugre y el desorden como reacción a los cambios que su cuerpo viene sufriendo. Hay un rechazo a las niñas como forma de superar la dependencia materna. La masturbación es la única forma de actividad sexual. La niña en cambio no rechaza a los varones.
Entre los 14 y 15 años se da la segunda etapa, llamada de incertidumbre. Se da mayor importancia a los pares, dependiendo muchas veces sus decisiones personales de las tendencias del grupo. El erotismo se da a través de chistes y conversaciones.
En el varón se dan encuentros homosexuales, que no marcan una futura opción homosexual, sino que son fruto de la timidez propia de la etapa que dificulta el acercamiento a personas del otro sexo. Comienzan los primeros enamoramientos.
En la tercera etapa, entre los 15 y 17 años se da la apertura a la heterosexualidad. Es la época de los grandes amores "para toda la vida", "que sin la otra persona me muero", y a los tres días se cambio de amor, gran intensidad pero poca duración. Hay una gran idealización de la otra persona. Se dan fantasías masturbatorias mas intensas.
En esta etapa se define la orientación sexual("quien me atrae, un hombre, una mujer o ambos").
La última etapa llamada de consolidación se da entre los 17 y 19 años. Se consolida la identidad ( "uno sabe quien es, que quiere y a donde va").
Las relaciones afectivas son mas estables, se logra la desidealización del ser amado sin tantos duelos intolerables.
Recién aquí se puede hablar de libertad y responsabilidad.
CONCLUSIÓN: la humildad de los padres y el reconocimiento de sus carencias son puntos importantes para lograr el reencuentro con sus hijos desde una óptica adulta.
Un gran problema para superar las crisis es que ni los hijos ni los padres tienen parámetros fijos para relacionarse, el adolescente está en constante cambio, su conducta varía entre el comportamiento infantil y el adulto.
"LOGROS A ALCANZAR: hay una serie de logros cuyo cumplimiento son señal de una buena resolución de la crisis de la adolescencia.
1- separación e independencia de los padres.
2- establecimiento de la identidad sexual.
3- establecimiento de la orientación sexual.
4- desarrollo de un sistema personal de valores humanos.
5- capacidad de establecer vínculos duraderos y amor sexual y tierno a la vez con una misma persona.
6- retorno emocional a los padres sobre la base de una igualdad relativa.
"
Muchas veces podemos olvidarnos que el adolescentes es una persona en desarrollo, que si bien debe construir su libertad, para hacerlo necesita también límites que los ayuden a ubicarse en el mundo. Ni un marco demasiado rígido, ni la libertad total, que siente como abandono y despreocupación por parte de los padres, ayudan al adolescente en la búsqueda del equilibrio y la madurez.
No hay recetas, no hay "adolescentes", sino éste adolescente, que es fruto de una familia, con una historia determinada que influye poderosamente en la definición de esta etapa.
Por último, y es lo que mas cuesta a los padres acostumbrados al relacionamiento niño-adulto con su hijo: debemos estar preparados para aceptar las definiciones de vida en cuanto a escala de valores, opciones políticas, culturales y sexuales de nuestros hijos. El parámetro para medir su óptimo desarrollo no es que sean lo que siempre soñamos que fueran, sino que sean felices de la forma que ellos elijan.

EL EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA



 El aumento de casos de embarazo entre adolescentes se analiza hoy como una situación problemática que debe ser pensada en términos de riesgo. La Comisión Económica para América Latina (Cepal), en el capítulo II de su Panorama social de América Latina 2011, dice que “la elevada incidencia de la pobreza y la desigualdad en la región y su estrecho vínculo con los bajos niveles educativos se conjugan para que núcleos todavía importantes de población enfrenten barreras de acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva, y mantengan una alta tasa de fecundidad no deseada. La situación es particularmente preocupante en el caso de las adolescentes latinoamericanas”. La Cepal habla del círculo vicioso que se establece entre maternidad precoz, número de hijos, falta de educación y menor capacitación laboral, pues esta combinación establece una “estructura de desventaja” y refuerza la pobreza y la desigualdad. Claudio Stern, en su espléndido libro El “problema” del embarazo en la adolescencia (Colmex, 2012), introduce matices que aportan a una mejor comprensión del fenómeno y, por lo tanto, a un abordaje más eficaz en términos de política pública.
Luego de más de 20 años de investigación sobre la salud sexual y reproductiva, así como en torno a los derechos de las y los jóvenes, Stern plantea el desafío de repensar cómo se construye un fenómeno social como “problema”. Empieza revisando la designación de este tipo de embarazo “precoz” como “anticipado” y “riesgoso”, para concluir que el riesgo no radica en el embarazo en sí mismo, sino en las condiciones en que ocurre. Subraya la necesidad de poner atención en el contexto para no resbalar en la reducción que suele darse a priori en términos como “maternidad adolescente” y “embarazo adolescente”, pues la llegada de una criatura en la pospubertad de la madre tendrá efectos distintos dependiendo de sus circunstancias: ¿es producto del abuso sexual o de la iniciación en la vida sexual?
El puntillosismo académico de este prestigiado investigador resulta muy esclarecedor, pues preguntarse cómo es que dicho fenómeno se ha vuelto un problema y cuestionar las implicaciones que de ahí se derivan ilumina muchos aspectos que suelen ser soslayados en la “preocupación” de los funcionarios responsables de abordar el fenómeno. Indudablemente la posibilidad de determinar la cantidad y el espaciamiento de los hijos tiene múltiples ventajas, y eso se obtiene mediante una buena educación sexual y un aumento significativo del uso eficiente de anticonceptivos modernos. Pero las/los adolescentes que inician su vida sexual no están todos en las mismas circunstancias, y Stern subraya que si bien lo más grave y preocupante radica en la pobreza y la desigualdad, que obviamente se traducen también en la carencia de una buena educación sexual y de una oferta adecuada de métodos anticonceptivos, el problema va más allá del círculo vicioso de la “dinámica demográfica de la pobreza”. Una es la situación de vulnerabilidad de las adolescentes pobres, donde las desigualdades ya existentes aumentan esa “estructura de desventaja”, y otra es la situación de muchas más adolescentes.
Stern pone el dedo en la llaga cuando señala que las restricciones en el uso de anticoncepción entre los y las adolescentes revelan no sólo insuficiencias económicas, sino también barreras culturales. Los adolescentes no acuden a los servicios de “planificación familiar” para consultar sobre su sexualidad, y las adolescentes no previenen embarazos no deseados. Stern critica los programas de las instituciones públicas y plantea la importancia de elaborar una política de largo plazo que reconozca las diferencias entre las/los propios/as adolescentes y adecue sus medidas a las variadas necesidades de ellas y ellos. Y por eso concluye que lo más urgente, además de contrarrestar los efectos de la pobreza, es la aceptación “del inevitable incremento de la exposición a la sexualidad premarital”.
Stern enfatiza la imperativa relevancia de que la educación pública imparta una educación sexual temprana, y de que los servicios de salud sexual y reproductiva públicos ofrezcan un acceso fácil y universal a los métodos de anticoncepción. Y tiene razón cuando concluye que “mientras no haya una mayor aceptación social del ejercicio de la sexualidad entre los jóvenes, continuarán sumándose obstáculos para prevenir embarazos no deseados y para evitar los riesgos que implican para las y los adolescentes”.
Sí, los chavos y chavas tienen relaciones sexuales, y yo añadiría que, además de las dificultades que enfrentan para prevenir embarazos, otro gran obstáculo radica en la imposibilidad de remediarlos mediante su interrupción legal. Ese es un problema en toda la república, y en el DF, donde existe la interrupción legal del embarazo, las menores de edad requieren el permiso de sus padres. En otros países ya se ha modificado esa exigencia y sólo se pide que las menores vayan acompañadas de una persona adulta. Como ven, hay mucho por hacer en nuestro país, y la política del avestruz no parece dar resultados. Por lo pronto, y como señala Claudio Stern, el “problema” es la manera deficiente en que abordamos el embarazo de las adolescentes.­

CONSEJOS PARA FACILITAR EL CAMBIO DE CONDUCTA.


1)    Reforzar siempre las conductas adecuadas de los niños, de colaboración y obediencia. Así, estamos enseñando qué es lo que se debe hacer, cómo y cuándo (y no meramente indicando qué es lo que no debe hacerse)  y estamos posibilitando que estas conductas se repitan.

2)    Determinar de antemano el momento de comienzo de la intervención: aprovechar cuando uno no tenga sobrecarga de trabajo ó esté muy tenso por otras razones. El disponer de tiempo y tranquilidad es una ventaja considerable que no debe desdeñarse.

3)    Comenzar con conductas que pueda modificar fácilmente. Conductas que hayan aparecido hace poco tiempo, que se produzcan pocas veces ó en circunstancias especiales pueden ser candidatas para probar con ellas los procedimientos explicados. Con las conductas que se han convertido ya en hábitos es más difícil lograr cambios.

4)    Asegurarse de que las contingencias son siempre las mismas. Si hemos decidido castigar una conducta, castiguémosla siempre; si hemos decidido reforzarla, reforcémosla siempre: no permitamos que nuestro estado de humor, nuestras ocupaciones, etc. interfieran con el procedimiento de intervención.

5)    Facilitar las condiciones de la cooperación. P.e. si queremos que el niño recoja la ropa, pidámoselo antes de que comiencen los dibujos animados, no cuando ya los está viendo. Tratar de prever las dificultades que puedan plantearse y tratar de resolverlas de antemano.

6)    Establecer una rutina: es un medio rápido y útil para que los niños aprendan y dominen determinadas conductas. Proporcionan un ambiente ordenado, seguro y confortable, ayudando al niño a conseguir más cosas con menos esfuerzos. Se llegarán a convertir en un hábito, como vestirse ó lavarse.

7)    Dar instrucciones cortas y espaciadas y claras. Las peticiones que se hacen serán específicas y claras (que indiquen qué se debe hacer, cómo y cuándo), y comprensibles para los niños. Se debe dejar transcurrir un tiempo prudencial antes de repetir la petición ó de darle un aviso acerca de las contingencias negativas que pueden ocurrir si no se cumple la orden. También debe evitarse dar un número muy alto de instrucciones, darlas muy seguidas ó que éstas sean contradictorias entre sí. Debemos, además asegurarnos de que la petición ha sido oída y entendida (no vale chillarle al niño desde la terraza que se meta en la bañera).

8)    Conservar el buen humor y controlar nuestra ira. No siempre es fácil y más de una vez nos sentiremos tentados a chillar y dar un azote al niño desobediente. Pero eso sería muy perjudicial: los padres son modelo para los hijos y actúar así significaría enseñarles comportamientos agresivos que no queremos que los niños aprendan. Además, nuestra ira retrasaría la efectividad del “proceso”.

9)    No culpabilizar al niño. Todas las conductas aparecen y se mantienen en un contexto determinado, en función de sus antecedentes y, sobre todo, de sus consecuencias, y que de esas consecuencias somos también responsables. Olvidar frases como “Vas a acabar conmigo”, “No te puedo aguantar más”, “Me vas a matar a disgustos”, etc.. El niño no va a obedecer ó cooperar más por oírlas y hacen que ambos perciban la  situación peor de lo que realmente es.

 10)  Instruir al resto de las personas significativas para el niño respecto de la
    intervención. Prestar atención refuerza las conductas, y no sólo lo hacen
    los padres, lo hacen también los abuelos, los amigos, los primos…y eso
    hace que se mantengan las conductas indeseables del niño que se de-
    sean eliminar. En ese caso, conviene explicar el procedimiento de inter-
    vención, explicarles cómo han de comportarse ante las conductas inde-
    seables del niño. Así no interferirán en el procedimiento, sino que lo favo
    recerán. También pueden ayudar si se refuerzan con halagos y sonrisas
    las conductas adecuadas que se quieren instaurar.



                SI QUIERES EDUCAR BIEN A TU HIJO


                   PROTÉGELO, NO LO CUBRAS
NO LO CUBRAS
ABRÍGALO, NO LO TAPES
AYÚDALO, NO LO REEMPLACES
ÁMALO, NO LO IDOLATRES
ACOMPÁÑALO, NO LO LLEVES
INCORPÓRALO, NO LO AISLES
MUESTRALE EL PELIGRO, NO LO ATERRORICES
ALIÉNTALO EN SUS ESPERANZAS, NO LO DESENCANTES
NO LE EXIJAS SER EL MEJOR, PIDELE QUE SEA BUENO
NO LE PRODIGUES AMOR, DALE AMOR
NO LO MANDES A ESTUDIAR, PREPÁRALE EL CLIMA DE ESTUDIO
NO LE FABRIQUES UN CASTILLO, VIVIR TODOS CON NATURALIDAD
NO LE ENSEÑES A "SER", AYÚDALO PARA QUE SEA ÉL MISMO
NO LE DEDIQUES LA VIDA, VIVE LA VIDA CON ÉL

LATRES
ACOMPÁÑALO, NO LO LLEVES
INCORPÓRALO, NO LO AISLES
MUESTRALE EL PELIGRO, NO LO ATERRORICES
ALIÉNTALO EN SUS ESPERANZAS, NO LO DESENCANTES
NO LE EXIJAS SER EL MEJOR, PIDELE QUE SEA BUENO
NO LE PRODIGUES AMOR, DALE AMOR
NO LO MANDES A ESTUDIAR, PREPÁRALE EL CLIMA DE ESTUDIO
NO LE FABRIQUES UN CASTILLO, VIVIR TODOS CON NATURALIDAD
NO LE ENSEÑES A "SER", AYÚDALO PARA QUE SEA ÉL MISMO
NO LE DEDIQUES LA VIDA, VIVE LA VIDA CON ÉL

                                              SALUD A CARCAJADAS

             Las habilidades prosociales y su importancia.


Las habilidades o destrezas prosociales constituyen elementos fundamentales a ser trabajados en un proyecto de prevención de la violencia y la promoción de patrones de convivencia pacífica en los niños.Cumplen varios objetivos básicos:
a) Brindar a los niños elementos de socialización y cortesía. Se ha detectado que frecuentemente la agresión se instala en el aula debido a que algún niño (a) no sabe la forma adecuada de solicitar un juguete, el ingreso a un juego o un turno. Debido a esto, puede ser agredido por sus pares (sus iguales) o aislado. A su vez, él puede volverse violento. Dentro de estas destrezas se incluyen “decir gracias”, “comenzar una conversación”, “solicitar hablar”, “hablar amablemente”, etc.
b) Aportar a los niños herramientas de asertividad. Ésta se refiere a la capacidad de expresar eficazmente los propios deseos y necesidades. Cuando un niño(a) carece de este tipo de destrezas, puede expresarse de manera irrespetuosa, o puede ser incapaz de manifestar lo suyo, situándose en un lugar pasivo. Esto propicia que sea victimizado. Dentro de tales habilidades pueden incluirse “conocer los propios sentimientos”, “expresar los propios sentimientos”, “compartir”, etc.
c) Darle a los niños elementos de prevención y manejo de conflictos. Estos apuntan a que los niños aprendan a “evitar que se instale la agresión” o “evitar involucrarse” en escenas de este tipo cuando se les presente tal posibilidad. Además, pretenden enseñarles a los niños a autocontrolarse de manera suficiente para no desencadenar ellos la violencia. Dentro de estas destrezas se incluyen “la relajación”, “la interpretación adecuada de los choques accidentales con los compañeros”, “aceptar que se nos diga no a una petición”, “la escucha”, etc.

d) Propiciar en los niños la construcción de vínculos sociales. Esto se refiere a crear en ellos la conciencia de que cada persona que encuentran a su paso es también un ser humano como ellos mismos. A partir del logro de dicha perspectiva, el niño puede comprender que sus acciones producen placer o sufrimiento en los otros. Esto le permite tratarlos con empatía y tolerancia. Además, puede desarrollar los conceptos de solidaridad y compromiso social, indispensables para trabajar en equipo con los otros.

Las direcciones hacia las cuales están orientadas las habilidades prosociales (socialización y cortesía; asertividad; prevención y manejo de conflictos y construcción de vínculos sociales) se entrelazan tan íntimamente, que no podría decirse exactamente donde comienza una y termina la otra. Por ejemplo, “hablar amablemente” es al mismo tiempo un elemento de cortesía pero también puede evitar el comienzo de una riña. Esto hace imprescindible trabajar con los niños permanentemente en todas las vías.

 
Cómo fortalecer la autoestima y facilitar el aprendizaje de los niños con deficit de atención 



Explicarle al niño/a que sus dificultades son de concentración, lo cual no significa que tenga menos capacidad intelectual o que tenga alguna “enfermedad”. Sería necesario agregar a esta explicación, la reafirmación hacia el niño/a de que todos somos diferentes.

Asimismo es importante, identificar, reconocer y validar sus intereses y fortalezas tanto en público como en privado y ofrecerle todas las oportunidades para mostrar sus habilidades frente a sus pares y a los adultos. También tener presente que, en muchas ocasiones, las conductas disruptivas los llevan a ser excluidos de actividades recreativas, culturales, que son justamente las instancias donde pueden mostrar sus habilidades, mejorar la percepción de si mismos y motivarse por participar de mejor forma en el resto de las actividades.

La organización del centro educativo, sus normativas y las actividades, deben considerar las necesidades de movimiento de los niños y niñas con hiperactividad.
El movimiento constante es una de las conductas más persistentes, y no siempre es manejable por el niño o la niña. No considerar esto en la planificación de la actividad puede ocasionar que el grupo completo pierda la concentración y el adulto, la paciencia.

Por ejemplo, si se utiliza un sistema de fichas o refuerzos por conductas, se debe considerar que las exigencias para los niños más hiperactivos deberán ser distintas. Si se utiliza como símbolo una “cara triste” cada vez que los niños o niñas no respetan su turno o se desplazan por la sala durante una actividad, los niños/as con más dificultades en este ámbito, tendrán rápidamente muchas “caritas tristes” que sólo los desmotivarán. Sería más conveniente reforzar en cambio, con una “carita alegre” cada vez que logra mantenerse
en su puesto o no deambular por la sala en un corto período, esto no sólo aumentará la motivación del niño o niña por lograr la conducta, sino también le dará la noción de lo que se espera de él/ella y de su capacidad de aportar para lograrlo.


Entonces, se torna necesario planificar alternativas que refuercen los avances y logros de los niños/as; que permitan capitalizar sus fortalezas, que consideren sus diferentes estilos de aprendizaje y que permitan flexibilizar la manera de trabajar de acuerdo con éstos diferentes estilos de aprendizaje de los aprendices: visuales, auditivos y kinestésicos.


Un niño o niña que realiza dibujos o rayas mientras la educadora relata un cuento o explica algún tema, puede estar escuchando cada palabra, la actividad motora que el dibujar le posibilita, puede ser justamente lo que le permite poner atención.

Enseñar individualmente a párvulos con necesidades educativas especiales (NEE)requiere saber acerca de cómo piensan, cómo procesan la información y que actividades les resultan motivadoras. Por lo general, los niños y niñas que presentan NEE asociadas a problemas de atención, impulsividad e hiperactividad, suelen aprender muy bien a través de estímulos visuales, en contacto con la naturaleza, a través de la computación, por esto es conveniente incorporar imágenes para trabajar ideas complejas y/o abstractas que les resulten más difíciles de comprender.

Orientar de manera explícita la atención hacia el problema o tarea que se le plantea. Resulta central acercarse al niño o niña y comprobar que comprendió la actividad solicitada. Si no tiene claridad en el punto de partida y hacia donde debe ir, no tendrá ninguna posibilidad de regular su comportamiento hacia la actividad requerida.


Ayudarle a descubrir y seleccionar la información relevante, ayudarle a organizarla y sistematizarla. Las dificultades para mantener la atención le dificultan realizar esta discriminación, por esto, se debe contar con señalamientos específicos que le permitan hacerlo. Por ejemplo, subrayar, marcar con colores diferentes, entregar imágenes, etc.


Entregarle las instrucciones en forma parcelada, marcando de alguna forma los pasos de la tarea. Esto es central, ya que como se ha visto si pierde “el camino”, dirige su atención y su conducta a cualquier otra cosa, perdiendo la motivación por la tarea. Recuerde que la motivación es un factor determinante para ellos y ellas.Establecer rutinas de trabajo claras y reforzarlas a través de juegos e imágenes.


No proponer actividades con tiempo límite dado que aumentarán su impulsividad y desorganización. Cuando se realizan actividades que requieren tranquilidad se sugiere acordar previamente con los niños y niñas los momentos en que se pueden desplazar.


Implementar estrategias de apoyo desde los primeros años para evitar “vacíos”de aprendizaje. En múltiples ocasiones y por las dificultades que tienen para procesar la información, no alcanzan a retener y apropiarse de alguna información. Es importante ayudar a compensarla con información complementaria en otro momento y/o solicitando la colaboración específica de los padres cuando esto es factible. Por ejemplo: disponer de fichas sencillas con los conceptos y aprendizajes esenciales para ser trabajados de manera
complementaria en el hogar. Acordar con los padres una ruta de trabajo didáctica, con metas a corto plazo que se vayan realizando y monitoreando de manera sistemática.

Definir las normas de manera participativa. Esto implica que hay ciertas normas o principios para comportarse que la educadora plantea como relevantes, las cuales deben ser explicitadas con ellos y ellas en un diálogo personal y luego ser comentadas, evaluadas y modificadas regularmente de acuerdo al desarrollo, avances y/o retrocesos en su comportamiento.

Recordar que las normas son un medio para propiciar un ambiente adecuado para el aprendizaje y la convivencia de todos y de todas. Cada grupo curso, cada aula, tiene características específicas que estarán dadas por el número de niños(as), sus características personales, las características de la(s) educadoras y/o educadores, los espacios disponibles, etc. Es en función de todo esto que se deben pensar las normas básicas que permitirán el aprendizaje y bienestar de todos. Una regla de conducta que en un aula puede resultar imprescindible por la falta de espacio por ejemplo, en otra aula más
espaciosa  puede no ser tan relevante.

Cualquier estrategia de apoyo que utilice, requiere que usted:

Esté realmente convencido(a)de la utilidad de la estrategia. Esté dispuesto(a) a desarrollarla de manera sistemática. Acepte que los avances son progresivos, nunca inmediatos.

Crea que es del todo necesario su apoyo para el logro de los aprendizajes esperados.
Por ejemplo: que los niños/as dejen sus mochilas colgadas a la entrada o al lado de sus sillas; que puedan realizar juegos de movimiento al interior de la sala o sólo juegos de mesa, también dependerá de las características del espacio físico, de la cantidad de niños/as, de sus características, de las posibilidades de contar con otros espacios y recursos, entre otros.

Por último, no se debe olvidar que en esta etapa evolutiva, conocida también como edad del juego, es fundamental que en las actividades e instancias de aprendizaje los niños y niñas tengan experiencias positivas de “aprender jugando” y cuenten efectivamente con mayor flexibilidad en la organización de los espacios y rutinas diarias. Recurra a la capacidad lúdica de los párvulos para educar. Aprovéchela en favor de su aprendizaje.

Diez principios básicos para crear buenos lectores

ORIENTACIONES PARA LA FAMILIA
Las investigaciones han sugerido que el ambiente del hogar familiar es más que una fuente probable de experiencias positivas que estimulan el desarrollo del lenguaje oral y escrito (Teale y Sulzby, 1986.)
También hay evidencias de que la participación de los padres y madres en las actividades de lectura y escritura de sus hijos e hijas está relacionada positivamente con el rendimiento lector (Sénéchal, LeFevre, Thomas y Daley, 1998.)
Las actividades que realizan los padres y madres conjuntamente con sus hijos e hijas, leyendo con ellos y ayudándoles en la realización de las tareas escolares contribuyen de manera eficaz sobre los resultados que más tarde se alcanzan en lectura y escritura.
De ahí la importancia de trabajar conjuntamente con las familias, especialmente y en lo referido a la lecto-escritura, con el alumnado de infantil y del primer ciclo de Primaria. Estas edades son cruciales porque si los niños y las niñas aprenden bien en estos niveles es más probable que aumenten su capacidad de aprendizaje durante los años posteriores.
Por otra parte, es importante que la familia conozca las dificultades que tiene su hijo o hija y colabore para minimizarlas.. Tanto el padre como la madre pueden tener, en ocasiones, un papel directo de enseñantes.
Sin embargo, en algunos casos, tendremos que cuidar las relaciones padre-madre e hijo/a ya que al querer intervenir en su proceso de aprendizaje se puede producir gran carga de ansiedad, llegándose a situaciones de pérdida de calma, enfados, volviéndose inalcanzables las condiciones de refuerzo positivo y de un aprendizaje con éxito.

Diez principios básicos para crear buenos lectores (Centro de Educación e Investigación, 2005)

1. Dar ejemplo.
Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños y las niñas. Leamos delante de ellos/as, disfrutemos leyendo.

2. Escuchar
En las preguntas de los niños y las niñas está el camino para seguir aprendiendo. Estemos pendientes de sus dudas.

3. Compartir
El placer de la lectura se contagia leyendo juntos. Leamos cuentos, contemos cuentos.

4. Proponer, no imponer
Es mejor sugerir que imponer. Evitemos tratar la lectura como una obligación.

5. Acompañar
El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando aparentemente saben leer.

6. Ser constantes
Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura.

7. Respetar
Los lectores/as tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.

8. Pedir consejo
La escuela, las bibliotecas, las librerías y sus especialistas serán excelentes aliados. Hagámosles una visita.

9. Estimular, alentar
Cualquier situación puede proporcionarnos motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de nuestros hijos e hijas.

10. Organizarse
La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca...

UNA PROPUESTA EDUCATIVA PARA EL AULA

Los maestros y maestras que se preocupan de acoger e incluir a todos los niños y niñas tienden a enfatizar la atmósfera social en el aula, sirviendo como ejemplo y enseñando a respetar y valorar las diferencias. Los niños/as que aprenden junto a niños/as que no ven, no escuchan, que requieren sillas de ruedas, o que tienen otras necesidades especiales, aprenden rápidamente que en el aula pueden participar de actividades diferentes y recibir distintos tipos de ayudas o apoyos para enfrentar las situaciones de aprendizaje.


La calidad de los aprendizajes de los niños y niñas está influenciada en gran parte por la calidad de los procesos educativos del aula y por la capacidad del docente para analizar y reflexionar sobre su práctica y tomar decisiones que promuevan el aprendizaje y la participación de todos sus alumnos y alumnas.


Planificar bien las situaciones de aprendizaje, en particular las estrategias a implementar, son una de las acciones fundamentales para una enseñanza exitosa. Según Ainscow (2001)la planificación es más eficaz y operativa cuando:


·         Los planes de clase son variados.


·         La organización del aula se adapta en respuesta a la información que proporcionan los estudiantes durante las clases.


·         Las estrategias se planean para permitir a los alumnos/as que encuentren el sentido de las actividades de aula.


·         Las tareas para la casa se planean con el fin de reforzar y ampliar el aprendizaje.


·         La programación del aula es el instrumento en el que se refleja por escrito la planificación que orienta los procesos de enseñanza y aprendizaje que tienen lugar en ella. Esta planificación ha de conseguir el difícil equilibrio entre dar respuesta al grupo como tal y a cada alumno/a dentro del mismo, por lo que tiene que ser un diseño abierto y flexible.


Para lograr este propósito, los docentes tienen que tomarse tiempo para conocer bien a sus alumnos y alumnas; sus niveles de aprendizaje y de competencia curricular; sus intereses y motivaciones; cómo aprenden mejor; sus NEE entre otros aspectos. Este conocimiento permitirá establecer diferentes niveles en la programación y actividades de aprendizaje y ajustar la ayuda pedagógica al proceso educativo de cada estudiante.


En las aulas inclusivas, se proporciona apoyo a todos los niños y niñas para que participen y aprendan. Sin embargo, esto no será posible con un currículo de aula predefinido y estandarizado que no tenga en cuenta la diversidad de las características y necesidades de todos los alumnos/as.


La interdisciplinariedad es otra característica que ha de tener una propuesta curricular para atender la diversidad. Es decir más que una propuesta fragmentada hay que hacer una propuesta curricular holística que permita relacionar los diferentes contenidos y ponga énfasis tanto en la construcción de conceptos como de contenidos procedimentales y actitudinales. Esta posibilidad de enseñar desde la globalidad y no desde las partes beneficia a todos los alumnos/as, especialmente a aquellos que presentan dificultades, ya que el alumno/a tiene una gama más amplia de posibilidades de vincularse con los contenidos a partir de un espectro mayor y no restringido como ha ocurrido en la enseñanza tradicional.


El punto de partida es tratar de responder a las necesidades individuales desde una metodología común y no tanto buscar métodos y técnicas de trabajo diferentes para los niños y niñas con mayores dificultades, sólo cuándo esto no sea posible habrá de elaborarse una propuesta individual.






                                              COMO ORGANIZAR AULAS INCLUSIVAS

Existen escuelas que destacan sus esfuerzos para transformar los ambientes educativos en comunidades inclusivas. El objetivo de estas escuelas consiste en garantizar que todos los alumnos sean aceptados con igualdad, reconocidos por lo que cada uno tiene que ofrecer a la comunidad educativa y se les ofrezcan las adaptaciones curriculares y las ayudas necesarias para que su aprendizaje sea satisfactorio.
En estas escuelas se hace hincapié en enseñar a preocuparse por lo demás y responsabilizarse de ellos. Se presta especial atención a que todos los alumnos se sientan acogidos y seguros, apoyarles tanto en el plano educativo como en el social y que aprendan a respetar a los otros y a si mismos. Esto se consigue mediante la participación de los padres, profesores y alumnos lo que supone capacitar y dar responsabilidad y voz a todos los componentes de la escuela para que participen en la construcción de una comunidad positiva dentro de ella.
Se reconoce de forma generalizada la necesidad de hacer más para desarrollar comunidades y aulas inclusivas. Aunque la enseñanza de carácter integrador comenzó como un esfuerzo para coger y apoyar a los alumnos con discapacidades en las escuelas y aulas ordinarias, hay que reconocer que este enfoque es especialmente importante en relación con la educación de todos los niños.
El libro que se comentara a continuación se centra en como diseñar, adaptar e impartir el currículo en las aulas ordinarias que tratan de promover unas comunidades inclusivas.
Ideas Principales del Libro
Significado real de la inclusión:
La inclusión significa acoger a todos (alumnos y ciudadanos) con los brazos abiertos en las escuelas y comunidades. Las escuelas son un buen sitio para empezar. Históricamente, se fragmento el sistema para garantizar un apoyo adecuado a todo el mundo (educación especial, test de cociente intelectual, clasificación). Con el paso del tiempo, el sistema se ha convertido en un apoyo a la segregación. No se habían previsto los trágicos resultados a largo plazo para la inmensa mayoría de los niños que se etiquetaban y se etiquetan, a menudo con las mejores intenciones. Informes, comisiones y estudios confirman que tras segregar a los alumnos se da por sentado que han de vivir en soledad, rechazados, sin amigos y sin trabajo.
La opción por la inclusión significa el final de la etiquetas, de la educación especial y de las aulas especiales, pero no el de los apoyos necesarios ni de los servicios que deben proporcionarse en las aulas integradas.
Hacia las aulas inclusivas
Hay alumnos excluidos de la vida escolar y comunitaria normal, por lo que muchas personas emplean ahora la expresión de inclusión plena para aludir a la educación de todos los alumnos en clases y escuelas próximas al domicilio.
Se esta adoptando el concepto de inclusión porque comunica con mayor precisión y claridad lo que hace falta: hay que incluir a todos los niños en la vida educativa y social de sus escuelas y aulas de su barrio y no solo colocarlos en clases normales. El centro de atención de las escuelas inclusivas consiste en como construir un sistema que incluya y este estructurado para satisfacer las necesidades de cada uno. La integración implica la necesidad de adaptar a los alumnos previamente excluidos de la normalidad existente. En la enseñanza inclusiva, la responsabilidad se sitúa en el personal de la escuela que debe preparar una situación que satisfaga las necesidades de todos los alumnos.
Estos cambios han llevado a los padres, educadores y alumnos a modificar su perspectiva. El problema o dilema ya no consiste en como integrar a algunos alumnos previamente excluidos, sino en como crear un sentido de comunidad y de apoyo mutuo en una corriente que promueva el éxito de todos los miembros de las escuelas de barrio.
En las escuelas y clases inclusivas se insiste en la construcción de la comunidad. Es difícil definir la comunidad, sin embargo, es esencial tener una idea de lo que significa para poder fomentarla en las escuelas.
En las comunidades inclusivas, los dones y talentos de cada cual se reconocen, estimulan y utilizan en la mayor medida posible. Cada persona es un miembro importante y valioso con responsabilidades y una función que desempeñar para poyar a los otros. Todo ello ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo por los logros, el respeto mutuo y el sentido de pertenencia al grupo y de valía personal entre los miembros de la comunidad.
Hay pruebas de que, en las escuelas en las que los alumnos, los padres y educadores no entablan amistad, compromisos y lazos entre ellos aumentan los problemas de bajo rendimiento, abandono de la escolaridad, abuso de drogas y actividad de bandas juveniles.
El paso a las escuelas inclusivas tiene diversas ventajas. Una de ellas consiste en que todo el mundo se beneficia de unas escuelas inclusivas preocupadas por el modo de establecer comunidades que apoyen y atiendan a todos los alumnos y no solo a determinados categorías seleccionadas. Otra ventaja consiste en que todos lo recursos y esfuerzos del personal escolar se dedican a evaluar las necesidades docentes, a adaptar la enseñanza y a dar apoyo a los alumnos.
En las escuelas inclusivas, todos los alumnos están en aulas ordinarias durante todo el tiempo, en consecuencia, todo el personal y todos los recursos pueden dedicarse por entero a la educación general.
Otra ventaja mas es la posibilidad de proporcionar apoyos sociales y docentes a todo el alumnado. Las presiones crecientes que ejercen las drogas, bandas, el suicidio y las rupturas familiares, cada vez más corrientes, contribuyen también a incrementar la necesidad de aceptación y de adquisición de un sentido de pertenencia al grupo. Las escuelas inclusivas pueden proporcionar este apoyo y esta ayuda, dado que se centran en la construcción de la independencia, el respeto mutuo y la responsabilidad.
Características de la escuela inclusiva:
Las clases se organizan de forma heterogénea y se estimula e impulsa a alumnos y maestros para que se apoyen mutuamente.
Las aulas inclusivas parten de la filosofía de que todos los niños pertenecen a l grupo, y todos pueden aprender en la vida normal de la escuela y de la comunidad. Se valora la diversidad; se cree que la diversidad refuerza la clase y ofrece mayores oportunidades de aprendizaje a todos sus miembros.
En las reglas de las aulas inclusivas, es normal que se presenten los derechos de cada miembro.
En las aulas inclusivas, se presta apoyo y asistencia a los alumnos para ayudarles a conseguir los objetivos curriculares adecuados. Cuando hace falta y con el fin de satisfacer sus necesidades, el currículo de la enseñanza general de etapa se amplia o adapta o ambas cosas.
El apoyo en el aula ordinaria:
Si un alumno necesita de adaptaciones curriculares o herramientas y técnicas especializadas para desenvolverse en los planos educativo o social, se le proporcionan en el aula ordinaria y no en un sistema o medio diferente.
Las aulas inclusivas tienden a promover las redes naturales de apoyo, haciendo hincapié en la tutela a cargo de compañeros, las redes de compañeros, los círculos de amigos, el aprendizaje cooperativo y demás formas de establecer relaciones naturales, activas y de ayuda entre los propios alumnos.
Tanto en el caso de los alumnos como en el de los maestros, se trata de promover la cooperación y la colaboración entre compañeros, en vez de actividades competitivas e independientes.
Cuando hace falta la ayuda de expertos externos para satisfacer las necesidades especificas de un alumno, el sistema de apoyo y el proyecto curricular no solo se modifican para ayudar al que necesita una asistencia especializada sino que también otros estudiantes de la misma clase pueden beneficiarse de ayudas similares.
En un aula inclusiva, con frecuencia, el profesor se convierte en promotor de aprendizaje y de apoyo, en vez de mantener el control total y asumir la responsabilidad de todo lo que sucede en clase, delega la responsabilidad del aprendizaje u del apoyo mutuo en los miembros del grupo. Su función consiste en capacitar a los alumnos para que presten apoyo y ayuda a sus compañeros y tomen decisiones en relación con su propio aprendizaje.
En las aulas inclusivas, los educadores hacen el esfuerzo consciente de orientar a los alumnos para que comprendan y aprovechen sus diferencias individuales. Este es un aspecto crucial para el desarrollo de la confianza en si mismo, el respeto mutuo y el sentido de comunidad y de apoyo reciproco en la clase.
Para lograr el éxito es imprescindible la creatividad y la apertura de mente de los miembros de la escuela. Un elemento clave del funcionamiento de la clase es la flexibilidad como aceptación del cambio y disposición a cambiar cuando se estime necesario.
¿Cómo promover aulas inclusivas?
Es fundamental el compromiso del maestro. Es fundamental hacer todos los esfuerzos posibles para conseguir que el maestro se comprometa a hacer todos los esfuerzos posibles, lo que supone que acepte a los alumnos antes excluidos como miembros valiosos y de pleno derecho de la clase.
Los poyos formales e informales necesarios para hacer funcionar unas aulas inclusivas que respondan a las necesidades de todos los alumnos pueden facilitarse eliminando las escuelas, aulas y programas especiales segregados. Los maestros de educación especial que antes estuvieron trabajando en esas escuelas pueden convertirse en maestros ordinarios, que trabajen en equipo, asesores especialistas o promotores de redes de apoyo en la educación general.
Es necesario establecer un grupo de trabajo sobre educación inclusiva. Crear un grupo de trabajo sobre educación inclusiva formado por maestros, padres, alumnos, asesores, administradores y especialistas con el objetivo de ayudar a que todos los individuos implicados en la escuela comprendan mejor el desarrollo y el mantenimiento de una comunidad escolar integrada, acogedora e inclusiva.
Este grupo organizara y dirigirá sesiones informativas para los padres y el personal de la escuela en las que personas conocedoras y experimentadas en inclusión plena expongan como puede llevarse a cabo. Es importante que las personas invitadas tengan experiencia directa.
Es necesario el nombramiento de una persona que actué como coordinador de apoyo. El objetivo primordial del coordinaros de apoyo consiste en trabajar codo con codo con los maestros ordinarios y con el resto del personal de la escuela para promover redes naturales de apoyo. Los maestros, en colaboración con los promotores de apoyo, fomentan la interdependencia por medio de sistemas de compañeros, la tutela a cargo de compañeros, el aprendizaje cooperativo y el desarrollo de la amistad para que los alumnos aprendan a ayudarse mutuamente.
Los maestros colaboradores o personal de apoyo también pueden ayudar de forma directa como miembros de equipos docentes, facilitando el aprendizaje en su respectiva área de conocimientos y experiencia.




                                                      DISCRIMINACIÓN EN LA AULA DE CLASES


Este tema no debería sorprender; si no fuera por que pasa a diario y se ve como normal.

Los errores comienzan precisamente con el maestro

El primer error: Todos mis alumnos son iguales. FALSO.

Hay diferentes habilidades y destrezas; hay alumnos extrovertidos o introvertidos; tímidos o hiperactivos.

Hay diferentes procedencias culturales y étnicas; o de geografías.

El segundo error: todos hablamos el mismo idioma. FALSO

Hay estudiantes que tienen lengua materna diferente a la lengua dominante; en este caso, el castellano o español.

Incluso hablando el mismo idioma: el significado de las palabras no es la misma. Ej: chaya o chayote; boli, helado o charamusca.

El tercer error: todos tenemos una misma procedencia social. FALSO

Hay alumnos que no trabajan por que los mantienen sus padres; hay alumnos que comen todos los días en restaurantes y otros simplemente no comen.
Unos tienen computadoras en sus casas incluso portátiles y otros no tienen ni para comprar un cuaderno de 100 páginas.

El cuarto error: dividir el aula entre los buenos inteligentes y los malos "caballos"

Sobre un sistema de anti-valores: arbitrario, racista, autoritario, arrogante y discriminador.

No hay alumnos "caballos" son alumnos con diferentes habilidades y destrezas.

No hay nadie absolutamente ignorante o absolutamente sabio; todos somos simples aprendices de la vida.

El quinto error: el maestro lo sabe todo y siempre tiene la razón. FALSO

El maestro es un simple facilitador que comparte sus conocimientos con sus alumnos e invita a estos a que hagan lo mismo; desde una relación horizontal y retroalimentadora.