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viernes, 8 de marzo de 2013

El profesor comparte la enseñanza con los alumnos



Un profesor que comprende las necesidades del espacio para aprender, reconoce también las de la enseñanza.

No es necesario convertirse en el único agente portador de conocimientos (además no es verdadero este pensamiento), hay que dar la libertad a los alumnos de que se enseñen entre sí. El constructivismo es la corriente educativa que expresa todo lo que pude mencionar anteriormente. La práctica de todas las recomendaciones de dicha corriente, ha de ser el  reto de cualquier profesor (obviamente en conjunto a sus alumnos), y seguramente no sea fácil lograrlo, pero tampoco imposible.

Pueda funcionar, tal vez, involucrar en toda actividad a los alumnos. Sabemos que cada cabeza es un mundo, pero al mismo tiempo todas las cabezas del grupo aportarán una clara solución al problema o situación presentes.


El profesor utiliza el humor y la energía positiva


El humor y la creatividad son parientes próximos. El humor emana de las conexiones inesperadas y gozosas, de la libertad de ser espontáneo, de sentir que los errores pueden ser sorprendentemente instructivos” (Tomlinson, 2003).

Una ocasión en clase estábamos abordando el tema de los países con mayor y menor IDH, y entre la lista se encontraba el asiático país de Omán. Justo cuando mencionamos el nombre de este país, uno de los alumnos gritó – ¡Es mi país tocayo! -. El alumno que dijo eso se llama Omar. Todos al oír esa expresión se echaron a reír, inclusive ya algunos le siguen diciendo Omán.

La cuestión aquí, quizás radique en poder manejar una situación agradable (inclusive graciosa) que no se desborde y raye en la burla o el insulto (muy común entre los adolescentes).

El educador aspira claramente a lograr la independencia del estudiante


Así como los varios países del mundo buscaron un día ser independientes, e intentar valerse por sí mismos y con ayuda de la organización en sus habitantes, así en la escuela los alumnos deben intentar (o si no lo hacen, el profesor procurar que así sea) valerse por sí solos. “Cada día el profesor debe ser menos necesario en la vida de los alumnos” (Tomlinson, 2003).

No resulta extraño observar en las escuelas a los profesores haciéndola de formuladores y descifradores en cada actividad que aplican. Lo más triste en estos casos es que no se permite al alumno la oportunidad de acertar o equivocar. El empirismo en su máxima expresión.

Una pista importante sería: acompaña a tu alumno en el camino, pero deja que él camine sin tomarte de la mano. Habrá ocasiones en que la situación amerite una exploración de sus habilidades y una potenciación quizás de las mismas.
                              

¿CÓMO RECONOCER LA DIVERSIDAD EN LA EDUCACIÓN?


Haz un poco de memoria, y recuerda tus años de estudio en la primaria, la secundaria, la preparatoria o inclusive los estudios de nivel superior. Quizás vienen a tí los recuerdos de una infancia juguetona en la que no parabas de correr detrás de tus compañeros mientras jugabas a “la roña”, otras veces sólo necesitabas sentarte al lado de tu maestra (o) durante el receso para sentirte acompañado; ya en la adolescencia no te bastaba molestar a tu compañero de al lado sino que te parabas e ibas al extremo del salón para picarle la costilla a tu amigo; mientras cursabas la preparatoria tus preocupaciones aumentaban, entre ellas se contaba el tomar la decisión acerca de la profesión u oficio que desempeñarías en un futuro no muy lejano; probablemente tus estudios de nivel superior propiciaron una actitud de compromiso y trabajo para todo lo que realizas (al menos es lo que debiera suceder), o en definitiva te confirmas en el camino incorrecto y deseas reorganizar ciertas decisiones que tomaste hace un par de años (si te encuentras en este punto, no desistas, cambia lo que necesario).
Muy bueno el repaso de estos años ¿no crees? Ahora te aseguro que algo olvidamos de recordar ¿Qué hacía el resto de las personas a tu alrededor mientras tú cursabas los años de estudio que te mencioné? Seguro que no exactamente lo mismo que tú, tal vez en ocasiones sí hicieron algo similar a lo tuyo, pero casi puedo apostar a que no con las mismas ganas, esfuerzo, dedicación, posibilidades, etc.
Precisamente lo que acabo mencionar te hará dar cuenta de que no todas las personas somos iguales. Algo así como el dicho “Todo depende del cristal con que se mire”, en efecto hay tantas opiniones de un tema como personas que lo analizan. Deseo que en las posteriores ocasiones detengas un momento y observes cuan diferente pueden ser las personas que te rodean.

En una ocasión, una de mis alumnas de primer grado de secundaria causó en mí una impresión de extrañeza y desaprobación, pero a la vez de reflexión. Apliqué un cuestionario a toda la clase y una de las preguntas decía así: ¿Imaginas que en tu grupo todos fueran idénticos? La respuesta no se hizo esperar, y en voz alta ella respondió –No, maestro. Todos aquí en el salón son feos, yo soy la única bella. Además están bien tarados - .
Sólo atiné a hacerle ver que en algo estaba ella equivocada. La respuesta había sido un poco hiriente para algunos compañeros, pero la veracidad recaía en el hecho de que un grupo con 30 alumnas como ella, sería bastante complicado. Inmediato el salón se convirtió en un espacio de discusión y aclaraciones. Eso sí, todos acordaron que un grupo con personas idénticas sería algo fatal. 
Y es que imaginar un grupo en el que todos son exactamente igual (aunque parezca bueno, no lo es) está lejos de ser una opción en las escuelas de México, no se diga del mundo entero.
Por darte algunos ejemplos, piensa en el tono de piel de tus compañeros de secundaria, el color de ojos de los mismos, el tipo de música que gustaban escuchar, las materias que amaban u odiaban, su deporte favorito, etc. Puede haber coincidencias en algunos aspectos, pero no todos fueron iguales. A eso se llama hoy en día, diversidad.

La escuela por consiguiente debe ser un espacio en que se reconozca y trabaje sobre la diversidad, tanto en alumnos, profesores, directivos, padres de familia, etc.


miércoles, 6 de marzo de 2013

¿CÓMO EDUCAR EN LA DIVERSIDAD?


¿CÓMO EDUCAR EN LA DIVERSIDAD DENTRO DEL AULA?


Dentro y fuera del aula, el profesor debe promover un ambiente de trabajo cooperativo e integral que fortalezca la inclusión de cada alumno en las actividades realizadas. Precisamente con el objetivo de ayudar en el proceso de enseñanza-aprendizaje que tanto importa a profesores, directivos, padres de familia y propios alumnos.

La integración a un grupo determinado, genera esa sensación de pertenencia que al final de las veces se reduce a una participación activa dentro del mismo, que puede considerarse, como satisfactoria.

De ahí que valores universales como el respeto, la tolerancia, la equidad, entre otros; deban ser practicados durante la vida de los actores escolares para permitir una buena relación entre éstos últimos.

Aceptar que el prójimo no percibe las cosas tal y como nosotros lo hacemos, habla de una diversidad de pensamiento, a la que no solamente se remite, sino que existen muchos más tipos de diversidad con las que de forma inmanente nos encontramos relacionados. Por eso mismo la aceptación se entiende como un grado de comulgar con las ideas de mis cercanos, y no descartar el hecho de que en medida del número de compañeros con que conviva, posiblemente será ese mismo número el de formas sobre la apreciación de la situación.

No queda más que entender al otro, y qué mejor, que demostrándolo.